Según el criterio diagnóstico establecido en el DSM IV, entendemos por tartamudez, “La alteración de la fluidez y la organización temporal normales del habla”.

Este trastorno, presenta una serie de consecuencias a nivel emocional, que en muchas ocasiones favorecen un establecimiento mayor del problema dando lugar a posibles tics, estrategias de evasión o compensatorias ante la anticipación de ciertos bloqueos o incluso repercusiones a nivel de relación social.

En cuanto a los síntomas más característicos en la producción del habla, nos encontramos con repeticiones de sonidos y sílabas, prolongaciones, bloqueos, interjecciones, etc. Estos síntomas se observan como consecuencia de un bloqueo inicial en el que muchas veces, el/ la paciente, identifica y anticipa los sonidos exactos o situaciones sociales en las que presentará mayores disfluencias.

¿Cómo se desarrolla la tartamudez?

El inicio de los bloqueos se produce en las primeras fases del período de desarrollo. Sin embargo, en algunos casos el inicio se produce de forma más tardía y se diagnostica como trastorno de la fluidez de inicio en el adulto.

Las causas son de origen multifactorial y podemos clasificarlas teniendo en cuenta diferentes factores condicionantes: origen genético, hereditario, dependiente del sexo (observándose una cierta predominancia sobre el género masculino), origen neurológico o de alteración psicolingüística.

Todos estos factores, pueden interrelacionarse entre sí dificultando el cuadro diagnóstico y necesitando, en cada caso, una valoración exhaustiva en la que se marcarán los objetivos e intervención específica, en cada persona.

Papel del logopeda

El logopeda, en conjunto con el cuadro de profesionales pertinentes en cada caso, será el encargado de trabajar cada una de las áreas afectadas mediante diferentes estrategias de intervención.

Deberá tener en cuenta la intervención más adecuada y el nivel de motivación e involucración por parte del paciente y la familia. La comunicación y seguimiento con la familia y círculo cercano es un factor fundamental a la hora de establecer los objetivos y mantener o realizar cambios sobre la propuesta terapéutica.

Nuestro fin último irá encaminado a conseguir un patrón de habla lo más funcional posible, en el que el paciente debe sentirse cómodo y competente.

Desde el centro Chavert Psicología, tenemos en cuenta la importancia del papel del logopeda en la intervención sobre la tartamudez. Por ello, os ofrecemos nuestro curso sobre tartamudez infantil y adulta que impartirá la logopeda Raquel Escobar.