La evaluación de dificultades en el desarrollo de habilidades de pre-escritura y pre-lectura, en muchos casos llega tarde ya que no suele tener lugar hasta que los niños y niñas inician o pasan unos años en educación primaria. Muchos de los casos, además, pasan desapercibidos si las familias o maestros no observan “problemas de conducta”.
El aprendizaje académico, en general, es una función del cerebro que requiere de una correcta integración sensorial para desarrollar habilidades como la atención y comprensión.
Gracias a los hallazgos de la doctora Jean Ayres y a las publicaciones de otros autores como Paula Serrano o Isabelle Beaudry, sabemos que para aprender eficazmente, el niño/a necesita un buen control postural y buen control del movimiento de los ojos, y esto es posible si existe una correcta integración de la información vestibular, propioceptiva y visual. De este modo el niño/a podrá mantenerse sentado y controlar los ojos durante la lectura o cuando copia de la pizarra al libro.

Cuándo estas habilidades no han madurado lo suficiente, el esfuerzo y desgaste deja al niño/a poca disponibilidad para aprender. Si existen dificultades para distinguir qué sonido corresponde a la grafía “b” o “d”, necesitará un esfuerzo extra que lo puede llevar a la confusión y frustración.

Por otra parte, las dificultades en la percepción y organización del espacio hacen que pueda ver de forma inconsistente el espacio entre letras o palabras lo que conlleva que la letra del alumno sea ilegible hasta para el mismo.

Todos estos aspectos, y otros, terminan haciendo que el niño/a no comprenda e integre los contenidos que está trabajando.

Es importante identificar síntomas de disfunción en la integración sensorial para hacer una evaluación precoz y comenzar la intervención. De este modo las familias pueden evitar problemas derivados y, además no debemos olvidar que, cuanto antes se empieza, mejores son los resultados ya que los niños y niñas pequeños tienen una mayor plasticidad lo que hace que las intervenciones sean más efectivas y rápidas. Los niños y niñas mayores también obtienen resultados con las intervenciones de integración sensorial pero suelen ser más lentas y necesitar otro tipo de servicios complementarios como psicología, logopedia o pedagogía.

El terapeuta además de valorar e intervenir con el niño/a, interviene también a través del análisis y modificaciones del entorno, que juegan un papel muy importante en el desempeño del niño, ya que es más eficaz introducir una estrategia antes de que el niño/a comience a tener dificultades. Por ejemplo: si sabemos que no tolera correctamente los ambientes muy estimulantes, podemos preparar previamente actividades y estrategias que le calmen de manera anticipada para evitar que se desorganice y favorecer así su participación.
Para profunfizar sobre estos aspectos, los próximos 15 y 16 de febrero contaremos con Sara Alcántara y Miguel Hernández en Chavert Psicología. Más información en el siguiente enlace: https://www.chavertpsicologia.com/curso-evaluacion-e-intervencion-en-el-desarrollo-de-las-habilidades-pre-lectura-y-pres-escritura/?preview_id=1037&preview_nonce=d25f562e20&preview=true