Una campaña de Eva Bailén llamada “los deberes justos” en contra del exceso de deberes escolares y cargas que sufren los niños hoy en día, se ha hecho viral en las redes sociales.

Esta campaña en forma de vídeo nos invita a cuestionarnos a través de un extraordinario experimento, las jornadas interminables de deberes y actividades así como las presiones que soportan los pequeños en nuestra sociedad sin que ellos además puedan tener derecho a decir “basta”.

Es interesante la reflexión que se hace sobre cómo siendo España uno de los países donde a los niños se les carga más de tareas , los alumnos españoles son los que registran mayor tasa de fracaso escolar y un menor rendimiento académico, relacionando además esta sobrecarga con una alta cantidad de síntomas de ansiedad y estrés.

Pasando del experimento al día a día ,en nuestra consulta nos estamos encontrando padres solicitando intervención tanto para reeducación escolar como para terapia para niños cada vez más pequeños con tareas y jornadas cada vez más largas incapaces de cumplir con los objetivos de padres y profesores, que no olvidemos, son sus figuras de referencia y admiración. Esto les genera una enorme frustración y sentimientos de fracaso que les cuesta mucho gestionar ya que la presión no cesa.

Y es que algo como el aprendizaje, que debería ser divertido, se acaba convirtiendo en una tortura de la que intentarán escapar cuanto antes debido en parte a las agendas sobrecargadas. Es entonces cuando en muchos casos llega el fracaso escolar.

Hagamos una sencilla suma: Un niño que entra a las 9:00 y sale 14:30 en el colegio (suponiendo que no tenga que ir a madrugadores, comedores, tardes divertidas o jornada partida) termina de comer y tras ello, una hora, hora y media de deberes más la clase de inglés, conservatorio, fútbol o la pasantía. Luego llega a su casa y a preparar el control, examen etc. y ¡vaya! Es la hora de cenar y aún no ha acabado de estudiar ¿Cuántas horas ha trabajado?

Pero no le ha quedado tiempo para jugar y divertirse, es decir, no han tenido una válvula de escape para el estrés acumulado a lo largo del día, lo que le hace sentirse nervioso, agotado; ya no se puede concentrar y es entonces cuando se revela o decide no escuchar a los que constantemente le dicen lo que tiene que hacer.

Simplemente cambiando una hora de deberes escolares por una hora de juego, los resultados serían otros.

Pincha en este enlace para ver el vídeo.